Ocho infectados y tres muertos: así de crudo está el asunto en el MV Hondius
Ocho pasajeros del crucero neerlandés MV Hondius han contraído hantavirus, y tres de ellos han palmado. La cosa no es un susto menor; esta variante de virus se transmite por ratas y tiene una tasa de mortalidad jodidamente alta. El barco está rumbo a las Islas Canarias, donde van a poner medidas para que el resto de pasajeros y tripulación no terminen contagiados o peor. Que esto no es una riña cualquiera entre enfermedades exóticas que nunca has escuchado, es serio. El virus está bajo la lupa porque el hantavirus en cuestión—un conocido como Andes virus—es el único de su familia que puede transmitirse de persona a persona.
El primer pasajero desarrolló síntomas el 6 de abril y murió cinco días después, justo antes de llegar a Saint Helena, donde su esposa también contrajo el virus y falleció el 26 de abril. Más muertes se sumaron tras el brote, y ahora hay cuatro personas evacuadas, con un foco particular en Sudáfrica y los Países Bajos. La revisión constante de la Organización Mundial de la Salud (OMS) apunta a que, aunque hay preocupación, la propagación del virus no va a ser una repetición de la pesadilla que fue la pandemia de covid-19.
Pero ojo. El hecho de que el virus se haya movido en un barco, donde el contacto es inevitable y prolongado, hace que el riesgo de contagio no sea para nada despreciable.
¿Pero qué coño es el hantavirus y por qué pinta tan mal?
El hantavirus no es una criatura mitológica del apocalipsis, sino una familia de virus que tiene a los roedores como huéspedes naturales, sin afectarles para nada. El problema se arma cuando humanos entran en contacto con las heces, orina o saliva de estas ratas, generalmente en ambientes donde las roedores abundan y la higiene brilla por su ausencia. Y antes de que saltes con “esto suena a problema rural”, el MV Hondius venía de un viaje donde aparte de estar en contacto cercano, viajaron por zonas de Sudamérica con roedores portadores, aumentando el riesgo de contagio.
Hay diferentes cepas con distintos efectos. Las variantes americanas pueden provocar un síndrome cardiopulmonar con una mortandad de hasta un 50%. Para que te hagas una idea, es como jugar a la ruleta rusa con la salud respiratoria y cardíaca. En 2018 una famosa pianista estadounidense murió por este virus, la Betsy Arakawa. Eso pone en perspectiva que no es un bicho que solo mata en zonas remotas.
En resumen: no es como el covid-19 que transmite con un simple roce o al respirar el aire sin mascarilla. Para este hantavirus, el contacto entra en la categoría “prolongado e íntimo”. Si pillas a un enfermo en una fiesta de pijamas haciendo mosh, entonces sí, cuidado.
Los números que no queremos oír, pero que importan más que nunca
Ocho infectados. Tres muertos. Y aquí no acaba la cosa: uno de los infectados desembarcó en Saint Helena, se trasladó a Zúrich y resultó tener la cepa de hantavirus Andes, que a diferencia de otros hantavirus, se puede transmitir entre humanos.
Por fechas: el primer caso mostró síntomas el 6 de abril, falleciendo el 11. La esposa cayó enferma en Saint Helena y murió el 26. El tercer deceso ocurrió cinco días después, el 2 de mayo. Además, cuatro personas enfermaron y fueron evacuadas a diferentes países. El virus se expandió más de lo que a nadie le gustaría.
Por si aún te parece poco, el período de incubación puede llegar a las seis semanas, así que el riesgo de nuevos casos aún está ahí, latente, esperando surgir en cualquier momento. La cantidad de gente en contacto prolongado en el barco implica que aún no podemos cantar victoria.
Nada de esto es un juego, pero los datos tampoco señalan el apocalipsis total. La OMS y las autoridades sanitarias de Europa y África están encima del barco, revisando uno por uno para que esto quede justo donde está.
¿El próximo tsunami global? No tan rápido, la OMS pone orden
Que el hantavirus se haya colado en el estreno de este crucero no es una buena noticia. Pero vamos a poner las cosas en perspectiva. Los expertos tienen claro que no van a vivir un déjà vu en plan covid-19 2.0. ¿Razones? Primero, el hantavirus no tiene la capacidad letal de extenderse en el aire como el SARS-CoV-2. Segundo, esto no es un virus recién salido de un laboratorio o descubierto en un murciélago. Argentina y otros países ya tienen kits de diagnóstico y protocolos, porque el hantavirus Andes es conocido desde hace años.
La OMS enfatiza que la transmisión requiere un contacto cercano y prolongado —ni de coña se contagia sentado a dos metro y medio de distancia o pasando rápido de alguien por la calle. El brote actual es un «cluster» en un espacio cerrado, con gente conviviendo cara a cara. Incluso el director de programas de emergencias sanitarias de la OMS fue claro: “Con la experiencia y las medidas que tenemos, esto no va a causar una cadena masiva de transmisión.”
Trabajar de forma coordinada, revisar casos sospechosos, aislar y suministrar cuidados intensivos tempranos a los afectados es la receta para cortarle las alas al virus antes de que salga volando.
Ya veremos qué dice la realidad, porque el virus tiene sus propios hábitos y no siempre collabora con lo que los humanos esperan.
Lo que pasa ahora a bordo: una operación en marcha de control y contención
Mientras lees esto, todos los pasajeros del MV Hondius están encerrados en sus camarotes, con profesionales sanitarios y equipos de limpieza especializados desinfectando cada centímetro del barco. La OMS y el Centro Europeo para el Control y Prevención de Enfermedades están subidos al crucero, haciendo tests, evaluando síntomas y asegurando que nadie más se ponga mal.
No han detectado nuevos síntomas todavía, pero recuerden que el virus tiene una incubación larga. Por eso no es momento de confiarse ni de quitarnos la mascarilla. Los pasajeros tienen instrucciones estrictas para usar mascarillas cuando salgan de las habitaciones.
El ambiente, por lo visto, ha mejorado mucho desde que el barco empezó a acortar su trayecto hacia las Canarias. Según el capitán, la moral ha subido, probablemente porque ahora saben que la ciencia y la coordinación están al mando.
No es una tragedia que se autodestruye, sino un problema que se está controlando con firmeza y estrategia, algo que no pasó con el primer covid-19. Este es el claro ejemplo de la diferencia que hace la experiencia acumulada.
El famoso “Andes virus”: ¿Qué tiene este virus que da tanto miedo?
Entre todos los hantavirus, el Andes virus es el más inquietante porque se propaga de persona a persona, sí, aunque requeriría mucho contacto cercano —como compartir cama o asistir a pacientes muy de cerca. Esa particularidad lo convierte en un caso especial y raro dentro de su familia.
En 2018 hubo un brote en Argentina con 34 infectados y 11 muertos. Apareció cuando alguien con síntomas asistió a una reunión social, y poco a poco se fue pegando a los contactos más cercanos. El actual brote no es muy distinto en cuanto a cómo se desarrolla; en ambos casos existe esa conjunción de espacio confinado y contacto prolongado.
Tedros, director general de la OMS, es claro: si se aplican las medidas de salud pública y hay cooperación internacional, el brote será contenido y limitado. Y sospecho que esta advertencia no sobra, porque esta vez la humanidad no está para otra pandemia mundial.
Además, los científicos están ahora mismo analizando el genoma del virus, buscando alguna mutación rara o nueva cepa que haga la cosa más complicada. Hasta ahora, cero novedades dramáticas.
¿Y qué carajo hacemos contra este bicho? Spoiler: no mucho, per se
Si pensabas que había antivirales que salvarían el día o una vacuna en desarrollo, aquí viene la mala noticia: no hay. Al menos todavía. La medicina no tiene un tratamiento específico para el hantavirus, y las vacunas brillan por su ausencia.
La clave está en detectar los síntomas temprano y darle a los pacientes la atención intensiva desde el minuto uno. Eso puede hacer la diferencia entre vida y muerte.
Es paradójico, pero también un golpe de humildad: a pesar de los avances tecnológicos y médicos, algunas enfermedades solo pueden ser frenadas con atención clínica y medidas de aislamiento.
Por eso la vigilancia constante, la desinfección y la protección del resto de personas son esenciales. Si no, el virus agarra impulso y se vuelve un infierno logístico y sanitario.
¿Y de dónde salió esta joyita? Viajes, ratas y descanso
El misterio del origen aún no está resuelto, pero apuntan al viaje previo que hicieron la pareja que falleció. Estuvieron por Argentina, Chile y Uruguay, zonas donde las ratas portadoras del Andes virus campan tranquilas.
Esos días de pajareo, contemplando pájaros y naturaleza, pueden haberles puesto en contacto directo con roedores infectados. El coronavirus nos enseñó que el contacto con animales salvajes puede ser la chispa que enciende la mecha, y esta vez parece una historia similar.
La OMS sigue investigando con las autoridades locales para trazar la ruta exacta y entender en qué momento el virus cruzó la línea de animales a humanos.
No se sabe si alguien más fuera del barco está infectado, pero se recepcionan alertas con sospechas de casos. Cada reporte es seguido al detalle para evitar que alguien ande contagiando sin saberlo.
¿Y Estados Unidos? ¿Qué pintan en todo esto?
Cinco estados de EE.UU. ya están monitoreando a sus nacionales que bajaron del MV Hondius. Aunque los recortes hechos en el CDC durante los últimos años han dejado inmune a Estados Unidos en una posición poco cómoda para responder a estos líos, aparentemente la comunicación entre la OMS y el CDC sigue vigente.
Esto también es un detalle crucial: la política y la salud pública no deberían ir en trenes separados, porque cuando vienen brotes así, el mundo tiene que ir a una.
El problema real -y que ya da para otro culebrón- es que la reducción de equipos de sanidad en puertos, aeropuertos y en programas especializados de prevención de enfermedades en cruceros deja una puerta de entrada libre a sorpresas desagradables.
En plena era tecnológica, ¿cómo es posible que algo tan básico como mantener personal especializado para emergencias en cruceros se haya dejado de lado?
¿Qué nos espera en los próximos días? Mucha paciencia y vigilancia extrema
El domingo 10 de mayo, el MV Hondius llegará a Tenerife para que los pasajeros puedan desembarcar. Ahí la cooperación entre la OMS y las autoridades españolas será crucial para que la cosa siga bajo control y que no llegue a la población local.
Como mencionaba, la vigilancia se mantiene máxima, se busca detectar nuevos casos rápido y poner atención prioritaria a posibles señales de contagio fuera del barco.
Se calcula que el virus no ha hecho mutaciones raras y que es tratable con atención intensiva si se detecta a tiempo, pero nadie se confía.
El fracaso o éxito en esta crisis va a venir más de la organización, la comunicación y la transparencia que de un milagro médico.
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¿Estamos preparados? Seguro que no 100%, pero al menos el sistema no está colapsando, el conocimiento es más claro y las lecciones del pasado han servido.
¿Quién iba a decir que un virus transmitido por ratas iba a ser el centro de atención justo después de la pandemia más grave de estos tiempos?
El MV Hondius y su tripulación están nadando en aguas turbulentas. Solo queda ver cómo esta historia se desenreda.
Y tú, ¿te subirías a ese barco ahora mismo?
