El informe de octubre de Nuvama Institutional Equities, publicado el 3 de octubre, sostiene que una posible subida de tipos del Banco de Reserva de India (RBI) no debería deteriorar de forma generalizada la calidad de los préstamos de las financieras no bancarias (NBFC). El riesgo se concentra en algunos segmentos y podría ampliarse si el endurecimiento monetario se prolonga o coincide con un golpe serio a la economía.
¿Una subida de tipos basta para ponerlas contra las cuerdas?
Por ahora, Nuvama dice que no. Como antecedente, señala que durante el ciclo de endurecimiento de FY22-24 el tipo repo subió 2,5 puntos porcentuales, mientras la calidad de los préstamos de las NBFC mejoró: los créditos morosos pasaron del 5,7 % en marzo de 2022 al 4,6 % en marzo de 2023.
Ese dato no garantiza que el próximo ciclo vaya a ser igual. Según el informe, el endurecimiento monetario por sí solo no ha bastado para provocar un deterioro amplio. Los problemas suelen aparecer cuando las subidas se prolongan y coinciden con perturbaciones externas duraderas o falta de liquidez.
Una financiera puede resistir tipos más altos durante un tiempo si sus clientes siguen pagando, dispone de efectivo y cuenta con reservas para absorber pérdidas. La presión aumenta si se debilitan los ingresos de los prestatarios, se encarece la financiación y se reducen las opciones de refinanciación.
La lectura de Nuvama apunta a una posible tensión localizada, no a un riesgo nulo. Las cifras agregadas pueden ocultar a las entidades que parten con menos margen.
El colchón existe; no es una armadura
Nuvama señala que las NBFC cuentan actualmente con niveles sólidos de capital, provisiones robustas y abundante liquidez en el sistema. Estas defensas pueden contener el impacto si algunos clientes empiezan a fallar, aunque no eliminan las pérdidas ni sustituyen a una cartera bien evaluada.
El capital permite absorber pérdidas; las provisiones reconocen por adelantado parte del riesgo de impago, y la liquidez ayuda a cumplir obligaciones y mantener la actividad crediticia. También importa cómo gestiona el efectivo cada entidad: una compañía puede operar en un sistema líquido y, aun así, afrontar costes de financiación más altos, vencimientos mal sincronizados o prestatarios con menor capacidad de pago.
Por eso, el informe recomienda vigilar cada segmento y valorar cuánto puede absorber cada prestamista y durante cuánto tiempo. Nuvama considera que la salud actual de las carteras reduce el riesgo de un deterioro generalizado, pero no que todas las NBFC estén igual de protegidas ni que la situación vaya a mantenerse si cambian las condiciones.
Los focos de tensión no están repartidos por igual
La firma prevé que cualquier debilidad sea “localizada y específica de cada segmento o entidad”. Las NBFC prestan a distintos tipos de clientes y no cuentan con las mismas garantías ni con igual capacidad para soportar una subida de costes.
El informe señala varios tramos más expuestos a las consecuencias del conflicto en Asia Occidental: los pequeños préstamos personales sin garantía, los créditos a negocios, los préstamos de bajo importe respaldados por propiedades y la financiación de vehículos comerciales y equipos de construcción. Hasta ahora, el impacto se ha concentrado en esas áreas, sin extenderse al conjunto del sector.
Los préstamos sin garantía ofrecen menos respaldo al prestamista si el cliente deja de pagar. En los créditos vinculados a negocios, vehículos o maquinaria, el reembolso puede depender de que la actividad siga generando ingresos. Y una propiedad como aval no elimina el riesgo: la recuperación puede complicarse si el prestatario incumple o si el valor realizable del activo no cubre lo adeudado.
La exposición de cada entidad dependerá de cuánto presta en esas categorías, qué controles aplica y cómo evolucionan sus clientes. La lista de segmentos vulnerables no equivale a un pronóstico de impagos masivos.
El margen también depende del calendario
Una subida de tipos puede presionar la rentabilidad de las NBFC. El efecto dependerá de la rapidez con que se ajusten los préstamos existentes y los costes de financiación. Si el coste de los fondos aumenta antes de que se actualicen los ingresos de la cartera, el margen se estrecha durante ese intervalo.
El desajuste de plazos —el llamado riesgo de repricing— depende de qué proporción de la cartera se revisa, cuándo vencen o se renuevan las fuentes de financiación y cuánto margen tiene la entidad para trasladar el aumento al prestatario. Hacerlo demasiado deprisa también puede tener un coste: las cuotas más altas pueden reducir la demanda o tensar la capacidad de pago.
Por eso, la presión será desigual y dependerá de la brecha entre el reajuste de los préstamos y el de los pasivos. El análisis requiere examinar los balances de cada entidad, no solo anticipar un efecto general sobre los beneficios.
El Niño podría llegar tarde a la cuenta
Nuvama también menciona El Niño. Su efecto ha sido limitado hasta ahora, pero podría hacerse más visible si la cosecha de invierno se ve perjudicada. Es un riesgo distinto de una subida de tipos, aunque puede afectar la capacidad de pago de ciertos prestatarios.
Si una cosecha floja reduce los ingresos de quienes dependen de ella, el efecto podría aparecer más adelante en la calidad de algunos préstamos. El informe no afirma que vaya a ocurrir ni cuantifica su posible impacto; lo plantea como una variable que conviene seguir, no como un daño ya materializado.
Para las NBFC, será importante evaluar si los clientes de las zonas o actividades más expuestas pueden sostener sus pagos y detectar a tiempo cualquier deterioro. Los controles de crédito y la revisión de las carteras ayudarán a distinguir una dificultad pasajera de un problema persistente.
El riesgo agrícola no debe confundirse con el impacto del conflicto en Asia Occidental o con la política monetaria: son factores con mecanismos y plazos distintos. Si coinciden, pueden reforzarse; de lo contrario, cada uno puede quedar acotado. Nuvama no da por hecho una combinación adversa, pero subraya la importancia de seguir el escenario macroeconómico.
La prueba será entidad por entidad
El informe recomienda mantener criterios de concesión estrictos, administrar el efectivo con cuidado y seguir de cerca cada segmento mientras cambian los tipos.
Una subida aislada del RBI, con balances saneados y liquidez suficiente, no parece bastar para deteriorar de forma amplia la calidad de los préstamos. Una secuencia larga de alzas, un shock externo persistente o una estrechez de efectivo podrían cambiar esa evaluación. También podrían hacerlo una mala cosecha de invierno o problemas en prestamistas con mayor exposición a los segmentos señalados. Nuvama no afirma que esa combinación vaya a producirse; identifica las condiciones bajo las cuales el riesgo podría crecer.
Las NBFC no forman un bloque homogéneo, y los datos del ciclo FY22-24 no garantizan que el siguiente tenga el mismo resultado. Por ahora, Nuvama ve defensas suficientes para contener la tensión y vulnerabilidades concretas que requieren seguimiento.
