CES 2026: Cuando China no pasa desapercibida ni con un palo

Dicen que el CES es el evento tech más grande del año, y este enero no fue la excepción: 148,000 asistentes y más de 4,100 expositores invadieron el centro de convenciones de Las Vegas. Pero aquí va la bomba: los chinos llevaron esto a otro nivel. Prácticamente una cuarta parte de todo lo que había en CES provenía de empresas chinas, con un dominio bastante claro en hardware de IA y robótica. Si esperabas que China pusiera un pie en la feria, olvídalo, llegaron a bailar en el ring y a demostrar que no están de paseo.

No fue casualidad ni un efecto post pandemia moderado: este año la presencia china se sintió tan sólida que veteranos asistentes comentaban que no la recordaban tan marcada desde antes del COVID. El año pasado la cosa ya pintaba, pero desaires de visas frenaron el flujo. Ahora, la excusa perfecta para cruzar el Pacífico y aterrizar en Vegas es “la IA”. Eso, y demostrar músculo manufacturero y tecnológico.

IA en todos lados: ¿Revolución o puro humo?

¿IA? Sí, en todos lados. La frase “añadimos IA” parece pegamento en los productos expuestos: de los gadgets más razonables —ordenadores, móviles, TV, cámaras de seguridad— a los más ridículos —pantuflas, secadores de pelo, marcos de cama (sí, marcos de cama)—. Consumir esto genera desde hype hasta confusión total. Porque: ¿estamos ante innovación real o solo publicidad con purpurina?

Lo cierto es que la calidad de estos equipos varía más que los colores de un menú asiático. La mayoría se concentra en juguetes para educación emocional (esa tendencia está arrasando en China) y dispositivos que se venden casi más por la curiosidad que por utilidad pragmática. ¿Un oso panda robot que vigila a tu bebé? Luka AI lo tiene. ¿Una mascota digital que te sigue a todas partes con personalidad y reacciones? Fuzozo no solo existe, también está triunfando. ¿Privacidad? Por ahí no preguntes mucho, mejor no complicarse.

El inversor Ian Goh de 01.VC apunta que la manufactura china es su as bajo la manga en electrónica de consumo centrada en IA. Mientras los occidentales se rinden ante la dificultad de ganar en hardware de IA, los chinos simplemente fabrican y mejoran al siguiente nivel.

¿Quién dijo que la electrónica doméstica era un mercado aburrido? Mirad esto

Mucha gente cree que los electrodomésticos no dan para hype. Vaya tela. En CES, las marcas chinas mostraron que su tecnología para el hogar está a otro nivel: robots domésticos, cámaras 360 grados, drones, sistemas de seguridad, cortacésped, bombas para piscinas… Eso no es futuro, es ahora.

¿Sabías que en EE.UU. dos marcas chinas dominan el mercado de robots para limpieza y están comiéndole la merienda a Dyson y Shark? Y aún es más loco: casi todo el tech que ves para el jardín en Occidente viene de Shenzhen, a pesar de que el lujo de tener un patio enorme es más bajito que las expectativas en China. Esto no es “made cheaply”, es innovación con base en sofisticación y fabricación a escala.

De hecho, salí de CES con ganas de UPDATE total en casa. Estos aparatos no gritan “baratillo”, sino “te quiero en mi casa ya”.

Robots humanos: ¿show para turistas o futuro palpable?

El verdadero gancho para las multitudes en la feria fueron los robots humanoides chinos. Y no hablamos de autómatas aburridos, sino máquinas que se marcaban desde pasos de Michael Jackson hasta bailes K-pop y danzas tradicionales de leones. El equipo de Unitree, desde Hangzhou, montó un ring de boxeo para que los asistentes “peleasen” contra sus robots. Sí, peleas reales robot vs humano.

Las contiendas terminaban en knockouts, pero la intención era otra: mostrar estabilidad y equilibrio superior. Los robots podían recibir empujones, tropezar y volver a plantarse firmes. En otras exhibiciones, estos robots plegaban pinwheels de papel, hacían la colada, tocaban el piano y hasta dirigían arte latte con espuma.

Eso sí, mucha pinta de one-trick ponies. Intentó que uno doblara camisetas luego de darle la vuelta y el pobre se nos perdió en el proceso. Pero la importancia radica en convertir IA textual en algo físico y dinámico. Los modelos de lenguaje evolucionan, y el salto lógico es que la visión-computacional tome el control.

El problema que enfrentan: hay mucha menos data visual en el mundo real que texto, lo que limita el aprendizaje y adaptación. Aquí entra la ventaja china: cadenas de suministro monstruosas, manufactura avanzada y experiencia por los EVs, baterías, motores, sensores. Están creando una industria de entrenamiento de robots humanoides que da miedo (y en serio).

¿Saben que en vez de buscar una gran hazaña, le apuestan a iterar rápido?

No esperen que nos deslumbren con un solo gran invento en robótica china, sino que apuestan por hacer versiones mejoradas a velocidad de vértigo. Del “más rápido que Occidente” vive el optimismo industrial.

Esa filosofía no se limita a los gadgets para el usuario final. Detrás de escena, estas compañías participan en todas las capas: desde frameworks para IA, hasta herramientas, IoT, datos espaciales y demás. Además, la cultura open source es pan de cada día, con hackatones semanales en ciudades tecnológicas como Hangzhou, el nuevo “silicon valley” chino.

Esto rompe el cliché del fabricante con ideas de bajo presupuesto. Hay músculo, código y comunidad. Es un ecosistema que funciona con precisión suiza, pero a la velocidad de una startup en modo turbo.

Nubes, plataformas y la batalla por el control del AI cloud

Si creías que las novedades se limitaban a aparatos, piénsalo otra vez. Lo más hype de CES 2026 vino de la nube: ecosistemas, plataformas, implementaciones empresariales y aplicaciones “híbridas” (nube + dispositivo).

Lenovo, que fue quien montó los eventos principales del escenario, no solo presentó PCs. Su apuesta fuerte fue Qira, un sistema agente de IA transversal para varios dispositivos, sumado a una alianza con Nvidia dirigida a proveedores de nube de IA. Jensen Huang, CEO de Nvidia, tuvo su propio show: la plataforma Vera Rubin, diseñada para reducir drásticamente costos en entrenamiento y operación de IA a nivel centro de datos.

No se queda atrás AMD, que con Helios quiere agarrar una buena tajada de este pastel con su sistema para workloads enormes de IA. Está claro que el verdadero cuello de botella sigue siendo el costo y la potencia computacional en la nube, y todos pelean por abaratarlo y escalarlo.

Estado de ánimo: optimismo cauteloso (y bien fundado)

Charlando con asistentes y promotores ligados a China, la sensación general que se respiraba en Vegas era una mezcla entre “vamos a por todas” y “ojo, que esto no se regala”. VCs, fundadores, tecnólogos; estaban allí sin miedo a codearse con colegas del Bay Area, el epicentro tech de EEUU.

El discurso va más allá del consumidor chino. Ya nadie piensa solo en vender para un mercado local cerrado; la estrategia se ha globalizado. La idea es fabricar en China, vender en todo el mundo —y usar el mercado estadounidense no solo como objetivo, sino como campo de pruebas.

¿Suena bien? ¿Un plan que mezcla ambición con pragmatismo? Sí. Pero no olvides que mantener ese ritmo es un marrón gigante: competencia feroz, regulaciones internacionales y el eterno juego geopolítico.

China se subió al ring tecnológico en CES y dejó claro que no viene a jugar, sino a dominar varias categorías. Aunque no todo brilla, ni todo es magia, lo que exhibieron da para pensar que los chinos están muy lejos de ser “los chicos del montón” en el futuro de la tecnología. Mientras tanto, quedan dos preguntas: ¿podrán mantener este tempo imparable? ¿O estamos asistiendo al inicio de una carrera de largo aliento donde solo unos pocos llegarán a la meta? Tú decides qué crees.

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Por Helguera

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