Leonardo DRS suministrará los sistemas de alimentación eléctrica, refrigeración e integración vehicular para los láseres LOCUST X3 de AeroVironment, dentro del programa de producción E-HEL del Ejército de Estados Unidos. El anuncio se hizo el 2 de noviembre. El contrato principal, valorado en 464,8 millones de dólares, se había adjudicado a AeroVironment el 2 de septiembre. Es el primer contrato de producción del Ejército para un arma láser de alta energía. Tras las pruebas con prototipos, el programa entra en una fase que exige fabricar sistemas aptos para desplegarse y operar en vehículos militares.
El láser ya no está solo en la fase de demostración
El programa Enduring-High Energy Laser, o E-HEL, busca llevar a producción el LOCUST X3, un arma de 30 kilovatios diseñada para derribar drones pequeños. AeroVironment prevé entregar “docenas” de sistemas durante los próximos años. Un informe ha apuntado a 26 unidades en cinco años, pero la empresa no ha confirmado esa cifra como parte del contrato. Tampoco se han publicado el valor del subcontrato de Leonardo DRS, el número de equipos que cubrirá ni la fecha de inicio de las entregas.
La diferencia entre un prototipo y un sistema de producción está en las condiciones de uso. En una prueba puede haber técnicos cerca, equipos de apoyo y un entorno controlado. Una unidad desplegada debe convivir con el vehículo, el mantenimiento, el suministro eléctrico y las exigencias de una operación real. La aportación de DRS aborda algunos de esos requisitos, necesarios para que el conjunto pueda utilizarse fuera del laboratorio.
El programa tiene un antecedente en una configuración móvil: el 31 de agosto de 2026, soldados del Ejército operaron un sistema AMP-HEL instalado en un vehículo JLTV cerca de Rio Grande City, Texas. La imagen no demuestra que el equipo estuviera listo para un despliegue generalizado, pero muestra el tipo de configuración que el Ejército lleva tiempo explorando. E-HEL busca pasar de esa etapa de experimentación a una adquisición con entregas de serie.
La parte menos vistosa —y la que puede frenar el arma—
Un láser de alta energía necesita una fuente eléctrica robusta y estable. También genera calor, que debe evacuarse para que el sistema mantenga su rendimiento sin sobrecargar componentes. DRS proporcionará gestión de energía, control ambiental y el hardware necesario para integrar el LOCUST X3 en vehículos militares. Si fallan la alimentación o la refrigeración, el arma no podrá cumplir su función.
Además de funcionar, el sistema debe poder volver a disparar, operar durante periodos prolongados y caber en el vehículo sin imponerle una carga excesiva. El espacio que ocupan los equipos auxiliares y los recursos necesarios para mantenerlos también cuentan. No basta con montar un láser en un JLTV: hay que resolver su integración y sostenimiento.
AeroVironment diseñó el LOCUST X3 para distintas plataformas. Entre ellas está el Joint Light Tactical Vehicle, o JLTV; la empresa también ofrece una versión montada sobre palé, transportable e instalable en tierra. Esa flexibilidad permite cambiar la configuración según la misión, pero cada plataforma plantea sus propios problemas de espacio, distribución de peso, conexiones, protección y refrigeración.
DRS afirma que su colaboración previa con AeroVironment le ha dado experiencia en estas tareas. Participó en un esfuerzo de prototipado rápido para integrar un láser móvil antidrones en un vehículo blindado, con trabajos de integración vehicular, alimentación, refrigeración e ingeniería de sistemas. El sistema se probó con fuego real y en ejercicios de entrenamiento del Gobierno estadounidense en 2024 y 2025. DRS no identificó el vehículo utilizado.
La promesa económica de disparar por menos de diez dólares
AeroVironment afirma que cada disparo del LOCUST X3 cuesta menos de 10 dólares. Como referencia, interceptar un dron con un misil puede costar decenas de miles de dólares o más. Si un adversario emplea sistemas aéreos baratos y fáciles de reemplazar, usar un interceptor costoso contra cada objetivo puede agotar la munición disponible.
Una vez desplegado, el coste marginal de cada disparo láser puede ser bajo: no hay que reponer un misil tras cada intercepción, aunque sí se consume energía y se desgastan componentes. Esto podría permitir a una unidad responder a varias amenazas sin recurrir de inmediato a munición de alto coste. La cifra de menos de 10 dólares es una afirmación de AeroVironment y no representa el coste total de operar el sistema.
La comparación no incluye el precio de compra, el mantenimiento, la formación, el combustible o la electricidad necesarios para sostener la operación ni la logística para mantener el equipo disponible. También cuenta el coste de oportunidad: el vehículo que transporta el sistema y sus componentes quizá no pueda dedicarse a otras tareas. La economía real tendrá que medirse con el sistema completo y durante su vida útil, no solo por la energía consumida en cada disparo.
La utilidad del láser también depende de que pueda seguir al objetivo y mantener la energía sobre él el tiempo necesario. El entorno y la situación táctica pueden afectar a su rendimiento. La información publicada sobre el contrato no detalla el alcance, la cadencia de fuego ni los resultados de las pruebas del X3. Sin esos datos, las comparaciones de costes describen la propuesta, pero no permiten determinar su eficacia operativa.
El Ejército lleva años explorando láseres móviles como parte de la defensa contra sistemas aéreos no tripulados, o UAS. Su interés económico se relaciona con el coste de los interceptores convencionales; la integración, el suministro de energía y el sostenimiento siguen siendo retos prácticos.
De AMP-HEL al LOCUST X3: una familia que escala
El LOCUST X3 es la tercera generación de la familia de láseres LOCUST, que AeroVironment incorporó tras adquirir BlueHalo en 2025. Antes de la adjudicación de E-HEL, el Ejército había probado versiones de 20 kilovatios dentro del programa AMP-HEL, montadas en vehículos Infantry Squad Vehicle y JLTV. El X3 eleva la potencia anunciada a 30 kilovatios y es el modelo seleccionado para el contrato de producción.
Las versiones anteriores sirvieron para probar conceptos de movilidad y uso antidrones; E-HEL busca convertir esa capacidad experimental en una adquisición formal. El programa responde al interés del Ejército por contar con opciones frente a amenazas aéreas pequeñas y relativamente abundantes, que pueden obligar a gastar interceptores convencionales con rapidez.
La selección de DRS como subcontratista se apoya en su trabajo previo con AeroVironment en integración vehicular, energía, gestión térmica e ingeniería para ensayos gubernamentales. La producción plantea exigencias adicionales a las del prototipado: consistencia entre unidades, suministro de componentes, cumplimiento de plazos y mantenimiento cuando los equipos lleguen a las unidades del Ejército.
El presidente y consejero delegado de Leonardo DRS, John Baylouny, presentó el paso a producción como respuesta a la creciente importancia de las capacidades de energía dirigida desplegables y escalables frente a amenazas UAS. Aaron Hankins, responsable de Land Systems en DRS, señaló que la empresa aportará su experiencia en integración vehicular y gestión de energía y temperatura para apoyar a AeroVironment. El desempeño de los sistemas entregados permitirá evaluar esos objetivos.
En septiembre, AeroVironment anunció su primer pedido internacional de LOCUST, por más de 50 millones de dólares. La empresa no identificó al cliente ni la configuración que recibirá. El pedido apunta a interés fuera de Estados Unidos y puede contribuir a sostener una línea de producción, aunque no permite anticipar el uso operativo del sistema.
El contrato compra una posibilidad, no una garantía
El anuncio de DRS precisa una parte importante del equipo industrial del programa: AeroVironment aporta el láser y DRS, los elementos para alimentarlo, refrigerarlo e integrarlo en una plataforma. El Ejército busca cubrir una necesidad operativa, pero el contrato no demuestra por sí solo cómo rendirá la solución en combate.
Además del valor del contrato principal, siguen sin conocerse el calendario detallado de entregas, el número definitivo de sistemas y las condiciones del subcontrato. AeroVironment prevé suministrar docenas de LOCUST X3 durante los próximos años; la estimación publicada de 26 láseres en cinco años no ha sido confirmada como parte del acuerdo.
El lote de producción permitirá al Ejército evaluar equipos más representativos que los prototipos y comprobar su movilidad, coste por disparo y disponibilidad durante un uso sostenido. También podrá revelar problemas difíciles de detectar en pruebas breves, como tiempos de mantenimiento, fallos de componentes o limitaciones del vehículo una vez instalado el conjunto completo.
El LOCUST X3 podría ofrecer una alternativa para responder a ciertos drones sin gastar un misil caro por cada objetivo. Su utilidad dependerá de que pueda operar desde vehículos tácticos y mantener una cadencia adecuada, además de resolver las necesidades de energía, refrigeración y logística. El Ejército ha pasado de la experimentación a la producción; las entregas permitirán evaluar el funcionamiento y el mantenimiento de los sistemas en servicio.
